Una Mañana Buena

Si alguna mañana será buena,

Ha de ser de aquellas, en las que

Al despertar,

Hay una mujer cerca.

Admirar su piel fecunda, y reconocer en ella la tierra.

Tomar de a poco su cabello,

Y de este hacer ríos, mares, imaginar

Pensamientos delfines, monstruos marinos, sirenas,

Ballenas. Barcos hechos

de sus sueños, de su tacto y de sus manos,

que al peinarse, navegan su cabeza de calabaza tierna.

Crecer en la piel árboles frutales de todo tipo,

hechos de su mirada,

sus cejas raíces, sus pestañas,

los ojos como hojas,

La nariz tronco, y en el extremo,

Sus labios fruto y pulpa fresca,

Puertas y compuertas del aliento de la mañana.

Si un día ha de ser bueno,

Ella se peinará frente al espejo,

y uno podrá mirarla,

declarar para uno mismo:

humana increíble,

te he creado, yo ahora mismo, mientras dormías.

Pájaros

De entre todos tus huesos,

De entre toda tu carne, o

Tu piel. De entre mis escombros,

Nace valiente

Una bandada de pájaros

Que te busca.

 

Me visitan por la noche, alborotando

Cada uno de los rincones

En esta habitación.

A veces, contigo alado

Y otras, sin tanta suerte.

 

Vienen a verte pues,

Tú que eres ave, ángel, extraterrestre,

Guardas el paraíso en tu pecho.

 

Y vuelan cuando te amo,

A tus huesos, a tu carne, a tu piel mojada.

La bandada de pájaros se vuelve calma.

Y entonces sus voces, nuestros silencios.

Y a veces, sin tanta suerte.